BELÉN VIVIENTE

 La Navidad es el misterio de la ternura, de la ternura de Dios hacia mí. 

Hace muchos años, en esta tierra de palmeras, cielos azules y secas montañas, nació un Niño llamado Jesús...…


Dios creador, ¡qué maravilla! ¡No sé cuál es esta estrella! Es la primera vez que la he veida.


Esta estrella no sé de donde viene,  quien la trae o quien la tiene. 
¿Por qué es esta señal? En mis días no vi tal.


Oh Creador, a tal facienda ¿fue nunca igual hallada o en escritura encontrada? Tal estrella no es en cielo, de esto soy yo buen estrellero


Nosotros iremos también, si le podemos hallar. Andemos tras la estrella, veremos el lugar.

 

Por aquellos días, César Augusto, emperador de Roma promulgó un edicto que obligaba a todas las gentes que habitaban en aquel país a empadronarse en su lugar de nacimiento. 

 

¿Qué queréis a estas horas soldado? 
 Buscamos a un hombre llamado José que viaja en compañía de una mujer llamada María y ha llegado hoy mismo a Belén. 
Tú, ¿tú sabes algo? 

Poco a poco, el oscuro manto de la noche llegó a cubrir todo Belén. Y, entre las brumas del atardecer, aparecieron dos siluetas. Eran María y José que, por suerte, no llegaron a encontrarse con los soldados de Herodes. 

Cuando llegaron a Belén, aun se podía ver a sus artesanos en las distintas labores cotidianas: con sus manos daban forma a aquellos objetos a fin de conseguir con su venta algunos denarios para mantener a sus familias 


Y así transcurrió un día en Belén y vino la fría noche. Los comerciantes recogieron sus humildes tiendas y se fueron marchando a sus casas. Tan solo quedaron los pastores bajo el oscuro manto de la noche


Soy José y mi mujer María. Venimos desde muy lejos y estamos cansados. Necesitamos cobijo en esta fría noche.

José y María entrecruzaron sus miradas y un semblante de cansancio y de fracaso hace presencia en sus rostros. 

Esperad buena gente. No tengo otra cosa que ofreceros pero podéis pasar la noche en el establo. Aquí no pasaréis frío.
 El Señor os bendiga a ti y a tu familia, posadero. Gracias, mil gracias.

 

No temáis pastores, he aquí que os traigo un gran gozo. Hoy en Belén os ha nacido el Señor de los señores sin pecado concebido 

 

Y por fin sucedió. Todo aquel lugar se llenó de una luz cegadora de la que manaban rayos en todas las direcciones como queriendo anunciar que Jesús, el Hijo de Dios, el Rey de reyes, había nacido 

Cuando estuvieron delante del pesebre a penas podían creer todo lo que había sucedido. Se arrodillan ante el Niño y le dan sus presentes a José. Pero María les recibió con una dulce sonrisa y José les presentó al recién nacido.

Y de pronto un resplandor en el cielo iluminó toda la ciudad de Belén. Era la Estrella que guiaba a los tres Magos de Oriente. Venían en una gran caravana formada por más de treinta camellos. Y habiéndose enterado del nacimiento de aquel Niño-Dios se presentaron en aquel lugar.

Somos tres Reyes Magos de Oriente: Melchor, Gaspar y Baltasar. Y traemos unos presentes para vuestro recién nacido.

Gloria a Dios en lo más alto y paz en la tierra a los hombre de buena voluntad 


Y los hombres, mujeres y niños de la ciudad de Belén fueron saliendo de sus humildes casas, ansiosos por ver a aquel recién nacido llamado Jesús, el mensajero de la paz, el Rey de reyes. Queridos amigos: esta historia que os he contado es la más grande historia del mundo, la historia de las historias de la Navidad.

 

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